
Mientras que en el paleolítico el ser humano se organizaba a través de la caza, la recolección y la pesca (por lo cual debía ser nómada y salir en busca de nuevos recursos cuando estos se acababan en la zona), durante el neolítico el hombre pudo empezar a elaborar su propio alimento. La práctica de la agriculturá obligaba a permanecer en el lugar en el que se ubicaran sus cosechas.
Así, con la ganadería, conoció la posibilidad de domesticar animales que antes eran salvajes y que también podían servirle como alimento, abrigo o animales de carga. Al mismo tiempo, es en el período neolítico en el cual se desarrollan otras actividades tales como la cerámica (esencial para guardar semillas y los productos de las cosechas), el tejido (importante forma de abrigo) y la construcción de viviendas estables.
Esta situación evolucionaría posteriormente hacia fenómenos que tendrían que ver con el desarrollo de sociedades más complejas en las cuales empezaba a aparecer la división del trabajo (a causa de la posesión de un excedente de alimentos y de la no necesidad de que todos los individuos estuvieran ocupados en conseguir el alimento), en el surgimiento de aldeas más estables y organizadas, en el desarrollo de los primeras formas de gobierno y de estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario